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viernes, 15 de mayo de 2009

Crónica de una Ciudad que quiere regresara la normalidad

La gente se mueve entre el temor y el menosprecio hacia un virus que ha matado a cuando menos 66 mexicanos, y es que el análisis de muestras de quienes fallecieron sigue.

Los del miedo
Los saludos de mano escasean, y no por una simple recomendación, sino por el miedo. Y cuando por error alguien respondió a una mano extendida, de inmediato se usa el gel desinfectante, tan menospreciado en otros tiempos.
En las escuelas particulares hay reclamos de papás porque no todos los niños llevan cubrebocas, en las públicas, a pesar del golpe a la economía de las familias, hay quien lleva su propio gel en la mochila.
Ver salir al esposo o a la esposa de la casa con cubre bocas y un poco de gel en un frasquito es una escena que comienza a hacerse cotidiana.

Los del menosprecio
“Si ni pasa nada”,“es un invento para distraernos”, “Algo se traen estos cabrones”, “se quieren hacer los héroes”, “esas son puras payasadas”, “yo no conozco a ningún enfermo”, son algunos de los comentarios de quienes no creen en esta contingencia sanitaria, ni, mucho menos, en el virus AH1N1.

Y entre los políticos
El presidente, Felipe Calderón; el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard y otros gobernantes no usan corbata para atender las recomendaciones de la Secretaría de Salu. Pero el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, sí la usa porque, dice, no se ha comprobado en efectivamente, guarden gérmenes.

Y la vida en la ciudad sigue, entre una posición y otra.

jueves, 30 de abril de 2009

Comida para llevar, golpe a las fondas



Una estatua viviente, toma sus precauciones contra la epidemia de influenza humana, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, frente a la Casa de los Azulejos.







Recorro los mercados de la Ciudad de México, esos que todavía sobreviven en esta capital y que compiten con las gigantescas tiendas departamentales.
Mujeres y hombres que todos los días sacan el sueldo de sus colaboradores, con lo que venden, ahora se ven tristes, preocupados que las ventas se cayeron hasta en un 90%. 
La medida que implementó el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, como parte de las medidas contra la influenza porcina, ahora rebautizada como influenza humana, ha golpeado su bolsillo.
Ellos, a diferencia de los restauranteros, no tienen recursos en el banco, o créditos, viven, como dicen, al día, y sus propietario no tienen acceso a apoyo del Gobierno local. 
La ayuda es, dicen, para los que menos tienen, como si ellos pertenecieran a los que más tienen...

Olvidados
Este es un país en que la clase trabajadora ha sido descuidada, y en la mayoría de las empresas no hay comedores, o una mesa para consumir los alimentos con la higiene necesaria; en los parques, no hay espacios para lavarse y o comer, la mayoría de las veces se hace sobre el pasto.

Sin higiene
Veo en los alrededores de los mercados, gente que compró comida para llevar: empleados que transportan colchones, taxistas y mensajeros comer en la banqueta, o sobre el cofre de un automóvil, amontonados todos, sin cubre boca y sin agua para lavarse las manos.