
--¿Te gusta mi piedra?, me dijo un hombre cuando tomaba la foto.
--Creo que exagera un poco, le respondí.
--Es que siempre me dejan encerrado, insistió.
No se trata de la canción de El Rey, de José Alfredo Jiménez, sino de una realidad en la Ciudad de México.
O dónde más un vecino puede colocar una roca sobre la cinta asfáltica, o levantar un bloque de concreto en el primer carril de la calle, sin que pase nada.
Técnicamente, el personal de servicios urbanos debería levantar los objetos que están en la calle, y a quien coloca piedras, o clava tubos en pleno asfalto, se le debería multar.
La Ley de Cultura Cívica del DF, modificada en enero del 2009, contempla como infracción contra la tranquilidad de las personas, el que una persona impida usar los bienes del dominio público, como, por ejemplo, la calle para estacionarse.
En los hechos bastaría con llamar a un oficial de policía y pedirle que llevara ante el Juzgado Cívico a quien coloca un objeto en la calle para impedir que uno se pueda estacionar.
Pero no sucede así y en las calles chilangas podemos encontrar de todo sobre el asfalto, hasta una roca amarilla, quesque para que los automovilsitas no choquen.
Un ejemplo es la calle San Francisco, Casi esquina con Torres Adalid, en la Colonia del Valle.
De cualquier forma, y aunque sólo tenga que ver con el título, aquí les dejo la liga de la canción:
http://www.youtube.com/watch?v=EyRN5u59zyM

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